Actualmente los tratamientos no invasivos han adquirido una importante notoriedad, pues las personas están en búsqueda de procesos amigables con el cuerpo que les permita mejorar su calidad de vida.
Para aquellos que, por uno u otro motivo, no logran reducir ciertas acumulaciones adiposas que desmejoran la silueta del cuerpo por medio de ejercicios o dietas, se han visto en la necesidad de acudir a expertos en medicina estética. No obstante, el miedo a los riesgos posteriores de pasar bajo el bisturí pueden llegar a ser palpables, por lo que una gran población termina siendo reacia a este tipo de intervenciones quirúrgicas.
Teniendo en cuenta lo anterior, los especialistas han trabajado exhaustivamente para desarrollar un método de reducción de grasa cuyo proceso no sea intrusivo para el organismo. De este modo se crea la lipólisis láser, la cual se resume en un proceso de transformación del tejido graso para que éste, posteriormente, sea eliminado por medios naturales.
Aunque muchos tienden a confundir la lipólisis láser con la liposucción, cabe mencionar que ambos se tratan de procedimientos completamente diferentes. En primera instancia, la lipólisis es llevada a cabo con la ayuda de cánulas especializadas cuyo extremo está equipado con una potente luz láser que quema, derrite y/o transforma la grasa, de modo que su extracción sea completamente sencilla y sin mayor intervención médica. Al otro lado tenemos la liposucción, la cual NO cuenta con un proceso de transformación del tejido adiposo, por lo que le es imperativo al cirujano plástico realizar la extracción de la grasa con un sistema que la succiona similar a una aspiradora.
El éxito de la lipólisis láser, pues, radica en su característica eliminación de grasas acumuladas sin necesidad de grandes intervenciones quirúrgicas como es el caso de la liposucción anteriormente mencionada o la lipoescultura láser.
Para comprender la eficacia de este proceso también conocido como lipoláser o laserlipólisis, cabe desglosar el proceso paso a paso:
- El paciente que se va a someter a una lipólisis láser debe estar únicamente bajo anestesia local, a diferencia de otros tratamientos más robustos que exigen de sedación o anestesia general.
- A través de pequeñas incisiones no superiores al centímetro de diámetro, se introduce la cánula especializada que transforma la grasa en ácidos grasos y glicerol.
- Con el apoyo de rodillos se eliminan los triglicéridos liberados, dejando en el organismo el resto de tejido que posteriormente el cuerpo eliminará mediante procesos naturales.
- Finalmente se acomoda el tejido cutáneo para darle un aspecto más tonificado al área tratada.
Una vez se sutura y se da de alta al paciente, este puede retomar su vida cotidiana al cabo de 48 horas, cosa que no sucede en cirugías que necesitan periodos de recuperación más prolongados. No obstante, es apenas obvio que el paciente debe asistir a citas de control para conocer el progreso y los resultados de la lipólisis láser, así como a masajes de drenaje linfático para asistir a la eliminación de sustancias innecesarias para el organismo.
Se estima que al cabo de tres meses – un periodo relativamente corto -, los resultados son evidentes a la mirada del paciente, pues es durante dicha etapa que el organismo elimina el ácido graso y el glicerol en su proceso natural de absorción de grasas para la obtención de energía, una vez ésta ha dejado de estar acumulada en triglicéridos.
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En conclusión, el beneficio general de la lipólisis láser yace en la no eliminación absoluta ni invasiva del tejido adiposo transformado. Es fundamental saber que dicho tenido no es del todo negativo, pues sus propiedades energéticas – además del contenido sanguíneo – son necesarios para el funcionamiento del organismo, por lo que tratamientos similares como la liposucción han pasado a un segundo plano frente a la eficiencia y modernidad de la laserlipólisis.






